Hospitaleros del Camino de Santiago, la mano amiga

Sin ellos el Camino de Santiago no sería lo mismo. Son la mano amiga que recibe a los peregrinos al final de cada de jornada, siempre dispuestos ayudar y también a reconfortar cuando las fuerzas flaquean. Los hospitaleros y hospederos son esas personas que acogen, ayudan, orientan, escuchan y que en definitiva siempre están ahí cuando se les necesita.

Nos acercamos a esta figura indispensable del peregrinaje a través de Arantxa Madrigal y Tatyana Arango, madre e hija. Regentan el albergue de peregrinos de categoría superior Villa Palatina en Paladín (Las Regueras), en el corazón de la primera etapa del Camino Primitivo. Dos mujeres emprendedoras que se han ganado a pulso su afamada hospitalidad y que guardan en su particular mochila un sinfín de vivencias, experiencias y anécdotas vividas junto a los miles de peregrinos que han pasado por su establecimiento desde su apertura. Ellas son junto a Pablo Brenes, la persona encargada de la zona de terraza y restauración, tu rostro amigo en el Camino Primitivo.

No sólo de pan vive el peregrino

La hospitalidad es muy gratificante pero también muy exigente. El equipo de Villa Palatina además de preparar unos platos de aúpa para sus huéspedes  siempre saca tiempo, en sus jornadas maratonianas, para hablar con los peregrinos. Y así se enriquecen mutuamente. Anfitriones 10, cuidan, miman, atienden con esmero a los peregrinos y por supuesto reciben sus historias. A través de estos relatos, ellas también viven su camino: su particular camino.

Y es que los hospitaleros siempre han sido a lo largo de la historia del Camino los oídos que escuchan a los peregrinos. Y además de escuchar, en Villa Palatina se desviven por proporcionarles el mayor bienestar. Por eso, siempre están dándole vueltas a nuevas ideas como la instalación de una piscina con hamacas en el jardín donde refrescarse y que está siendo un auténtico éxito. También ayuda que el río pase a la vera del albergue, un oasis que sólo puede describir quien lo prueba.

Buena comida, piscina, jardín, río y muchas atenciones son algunos de los “extras” que los peregrinos encuentran en este albergue, un paraíso natural para lograr el descanso de cuerpo y mente.

La flecha amarilla

El auge de las peregrinaciones a Santiago es incuestionable. Cada año llegan más peregrinos que el anterior, salvo por cuestiones obvias durante la pandemia. Cada nuevo Xacobeo significa un nuevo empujón a las estadísticas.

Si hay algo que identifica al Camino de Santiago y lo hace diferente a cualquier otra ruta senderista del mundo es la red de albergues para peregrinos. Es la herencia de aquella tradición hospitalaria que permitió a los viajeros medievales moverse por el mundo.

En Villa Palatina esto supone un reto para ofrecer un servicio cada vez más especializado. Un buen ejemplo es su amplia carta en la que el comensal encontrará propuestas de carne de ganadería propia y el 90%  de los platos son sin gluten, entre los que se encuentra su famoso y premiado cachopo, campeón del mundo. Mención especial merecen también sus hamburguesas, reconocidas en diferentes concursos, como el II Campeonato de España de hamburguesas. Quién las prueba no las olvida.

Te esperamos

En Villa Palatina están deseando conocerte, para que les cuentes la historia de tu vida y tu historia peregrina. A cambio, te prometen que tu estancia será inolvidable. ¡Larga vida al Camino y a las gentes que lo hacen posible!

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