El bron, la jerga del Camino Primitivo

A dos kilómetros de Grado, fin de la primera etapa del Camino Primitivo, se encuentra San Juan de Villapañada. Un pueblo, muy pequeño, pero con una reseñable importancia histórica ligada a su relación con los Caldereros de Miranda (Avilés), hablantes del bron, la jerga del Camino Primitivo. Las jergas gremiales, hoy en más que peligro de extinción, eran la forma que tenían de comunicarse entre sí los miembros de un determinado gremio para poder hacer sus negocios, sin que los demás se enterasen.

Un poco de historia: los gremios

Los caldereros de Miranda eran artesanos ambulantes que recorrían una zona determinada para vender sus productos, las calderas de cobre. Tenían dos rutas principales, fuera de Asturias, una hacia León, pasando por La Robla, Bembibre o Astorga, y otra hacia Galicia. Esta se dividía, a su vez en dos: una por la costa y otra por el interior siguiendo el Camino Primitivo de Santiago, que atraviesa la parroquia de San Juan de Villapañada.

Para entrar en estos gremios, que tenían un gran poder económico, se tenía que superar una especie de examen. Una vez dentro, se iba escalando, según el grado de formación, por los puestos de aprendiz, oficial y maestro.

Hagamos un viaje al pasado con estos caldereros saliendo de Miranda con sus caballos y mulas cargados con sus utensilios de venta: calderas, sartenes, topos, cucharones… y útiles de reparación como la estaca o barra de hierro. En el recorrido tras atravesar el Alto de La Reigada (Candamo) para avanzar hasta la villa de Grado. Parada obligada para reponer fuerzas y hacer algún que otro negocio en su tradicional mercado antes de proseguir camino hasta San Juan de Villapañada.

Como anécdota, contaban los vecinos más mayores de esta parroquia, que algunos caldereros terminaron casándose, viviendo y trabajando en estas tierras. Actualmente, aún existen casas que son descendientes de aquellos caldereros.

La llegada de la Revolución Industrial

La llegada de la Revolución Industrial, en el siglo XIX, supone la desaparición paulatina de los caldereros, debido a la llegada de calderas de chapa galvanizada. Los caldereros empiezan a vender entonces otros productos como paraguas, mantas… pero su final estaba escrito. Sin embargo en la parroquia de San Juan ocurre un hecho muy curioso, desparece el oficio pero no el bron, la jerga del Camino de Santiago, que la seguirán hablando los tratantes de ganado. Los vecinos de la zona siempre destacaron por ser experimentados hombres de negocios en el mundo del trato ganadero. Como curiosidad, tanto los caldereros como los tratantes cuando un documento les comprometía escribían la posdata “Xili bron” que quería decir, “todo falso, todo mentira”. Así sus familiares sabían que era todo lo contrario.

En la actualidad, sólo algunas palabras del bron se siguen escuchando por la parroquia. La mayoría fueron desapareciendo con la pérdida de los vecinos más mayores de la parroquia. Sin embargo aquí recordaremos unas cuantas por si alguien se anima a practicar. Acaneante de utana: peregrino; amiguitario: amigo; maquinariosa de garliar: teléfono; romaxa: romería; coime: casa; feno: demonio; y terminamos con acanear: viajar, caminar… que de eso se trata el Camino y la vida.

El Camino de Santiago está repleto de historias como esta. Si estás pensando en realizarlo, en los lugares que hagas una parada para descansar o para comer, podrán contrate muchas más e incluso practicar con ellos el bron, la jerga del Camino Primitivo, ahora que ya sabes de qué se trata. ¡Feliz viaje!

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