El Camino de Santiago es etapas, pasos y kilómetros. Pero hay algo que muchos peregrinos descubren solo cuando se permiten parar: descansar también forma parte del viaje. Por eso, quedarse un día más en el Camino Primitivo es una opción a tener en cuenta.
En el Camino Primitivo —uno de los trazados más auténticos y exigentes— el cuerpo y la mente agradecen especialmente esos pequeños oasis en el camino. Y hacer nuestras paradas en un entorno tranquilo, natural y acogedor puede marcar la diferencia entre una etapa más y una experiencia que se recuerda para siempre.
El Camino no va de llegar rápido
A veces, nos tomamos el Camino como una lista de etapas que cumplir. Sin embargo, cada vez más peregrinos optan por quedarse un día más, escuchar al cuerpo y disfrutar plenamente del lugar en el que están.
Parar un día más permite:
- Recuperar fuerzas.
- Evitar lesiones.
- Disfrutar del entorno sin prisas.
- Conectar con la vida local.
Paladín: un lugar para detenerse

Villa Palatina se encuentra en Paladín, en el concejo de Las Regueras, un tramo del Camino Primitivo donde el verde domina el paisaje, el silencio acompaña y el tiempo parece ir un poco más lento.
Aquí, muchos peregrinos descubren que:
- Dormir bien es tan importante como caminar.
- Un desayuno tranquilo cambia toda la etapa.
- Comer casero reconforta mucho más que cualquier barrita energética.
- Una conversación alrededor de la mesa también forma parte del Camino.
Desde la ventana de nuestras habitaciones no se ven edificios, sino árboles. No suenan coches, suena el río. No huele a humo, huele a hierba fresca.
Más que un albergue: una experiencia de Camino

En Villa Palatina no solo se viene a dormir. Se viene a descansar, comer con calma, compartir historias, disfrutar del entorno y sentirse en casa.
Muchos peregrinos llegan con la idea de partir al día siguiente… y se van agradeciendo haberse quedado un poco más.
Esta nueva temporada, te esperamos sin prisas
Si estás planeando tu Camino Primitivo para esta nueva temporada, en Villa Palatina estaremos encantados de recibirte, tanto si vienes a pasar una noche como si decides regalarte un día extra de descanso, buena comida y calma.
Porque el Camino no solo se mide en kilómetros, sino en momentos.
Buen Camino.
